FERNANDO MOIRAS
Fernando Moiras Ramirez
Me gusta simplemente escribir cuentos...

Si pasáis la página más abajo, podréis leer uno de ellos...



LA VENTANILLA 13


Abrió la ventanilla como cada mañana.

Durante los últimos cuarenta años no faltó ni un solo día a su trabajo de funcionario.

Los cristales opacos le separaban de un mundo difícil en que cada solicitud se transformaba en un calvario.

Su ventanilla era la trece y como haciendo honor a su número, la peor de todas.

Se sentía cómodo en su papel, se notaba fuerte en su agujero, más bien parecía una araña esperando que una mosca tocara algún hilo de su telaraña para cebarse con ella.

Antes de acudir a la ventanilla 13, la gente recorría otras donde les suministraban los impresos y timbres necesarios. Después de rellenar los formularios, él les atendía buscando cualquier olvido o falta y los recriminaba sin piedad, aún a sabiendas que su trabajo consistía en actas de defunciones y normalmente la persona se encontraba afectada por la muerte de algún familiar.

En los últimos cuarenta años nadie logró entregar las planillas con los datos correctos o siempre les faltaba algún documento que anexar.

Era sábado, día muy especial, su última jornada de trabajo.

Al día siguiente le llegaba la jubilación, en el fondo le desagradaba la idea de dejar su trabajo, ya conocía a su sustituto y le aborrecía hasta en los más mínimos detalles.

La pensión que le asignarían era suficiente para llevar una vida holgada y sin preocupaciones, pero estaba dispuesto a cambiarla por seguir en su ventanilla 13.


La mañana transcurrió como siempre:

-¡Buenos días! Venía a.....

-¡SI, SI, DEJEME VER LOS DOCUMENTOS! - repasaba cada detalle, cada documento, pasaba el tiempo...

-¡LE FALTA RELLENAR EL DISTRITO!

-¿Lo puedo rellenar aquí....?

-¡NO! TENGO TRABAJO, RELLENELO Y VUELVA.-

La última frase era como la estocada final, la persona agachaba la cabeza, recogía la documentación y él cerraba la ventanilla 13, mientras el usuario procedía a buscar un lugar para poder terminar con los formularios.

-¡Hola! ya he puesto el Distrito.-

Seguía repasando los documentos....

-¡FALTA EL NUMERO DEL DOMICILIO! -

Esta vez ya no necesitaba repetirles que tenía mucho trabajo, como disparado por un resorte la persona volvía a recoger toda la documentación y empezaba con el vía crucis.

Cuando por fin conseguían tener todo correcto:

-¡PUEDE PASAR A LA VENTANILLA 17!

A punto de finalizar la jornada, llamaron a la ventanilla:

-¿SI?

-Venía a entregar los papeles para solicitar un certificado de defunción...

Definitivamente era el último que atendía en su carrera laboral, lanzó un soplido y abrió la ventanilla. Comenzo a repasar la documentación....

Según iba leyendo la cara le tomaba un color blanquecino, allí estaban todos sus datos correctamente puestos, excepto el día de fallecimiento, no reaccionaba, no sabía cómo decirle que no era necesario poner la fecha...

El hombre con una leve sonrisa le dijo:

-Un momento, falta la fecha fallecimiento, ahora se lo relleno y vuelvo.


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El Islote Surrealista

vbz
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