E r i d i a n
Eridian
Siempre he querido fotografiar los
momentos capturando, por sobre todo, su magia.

Así estos pequeños pensamientos,
narradores de tristezas y alegrías, no son sino
un reflejo de mi alma...


INDICE OBRAS
(Para ir a una determinada obra, pinchar sobre el nombre)
Poesía: LADRÓN DE SUEÑOS
Poesía: EL REGRESO
Poesía: CONTIGO ESTÁN
Poesía: ME PERDÍ
Poesía: SU NOCHE ESTRELLADA
Poesía: LLUVIA ETERNA
Poesía: ME RECUERDAS
Poesía: TE BUSCO
Poesía: LA PRIMERA MAÑANA
Cuento: ARBOL AZUL.
Cuento: UN HOMBRE.
Cuento: EL LOCO.
Cuento: LA SERPIENTE.
Cuento: LA LLEGADA DE OTRO OTOÑO.




LADRÓN DE SUEÑOS

Hey, tú,
él que mira por los ojos de sus ancestros,
decide el itinerario de tu vuelo
lejos de las costas de mis ojos.

Enviaste los sueños de los duendes
donde nadie nunca podrá encontrarlos,
donde el polvo y el moho los cubren,
donde el sol les ha dado el olvido.

Te busqué tantos meses
que mis días encanecieron.

Hoy los sueños se hacen nubes y
el viento los lleva a otros cielos.

(Nunca imaginé que me ocultaras tantas estrellas)


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Ojo
EL REGRESO

Ver tus ojos,
tras el oscuro manto de mis miedos,
anuncian el retorno
de los colores olvidados por mi mente.

El azul de tu alma,
y el consuelo de sus tibios vapores,
anuncian los días
en los que vuelvo a mis tierras.


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Ojo
CONTIGO ESTÁN

Contigo están mis sueños,
te cierran los ojos con un beso,
y te cantan al oído mis canciones

Contigo están mis ilusiones,
se visten de recuerdos en tu mente
con mi aroma, luz y poesía.

Contigo están mis esperanzas,
cautivas en el verde de tus ojos,
solo vuelven cuando me miras.



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Ojo
ME PERDÍ

Me perdí en lugares desconocidos.

Anhelé ser distinta,
con otras historias que contar.

Perseguí tus ojos, tan lejanos,
que parece que olvidaron su camino.

Estudié tus gestos, para encontrar
lo que me niegan tus palabras.

Y solo entendí que es imposible
luchar en contra de tus demonios.


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Ojo
SU NOCHE ESTRELLADA

"Que sueñes con estrellas", me dijo,
y ya nunca volví a soñar
con otra cosa que no fuera él.

Le escribí poemas olvidados y perdidos,
los leí en secreto bajo el infinito.

Lo busqué, a tientas,
en su soledad impenetrable.

Y lo amé en silencio,
lejana como siempre.


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Ojo
LLUVIA ETERNA

He quedado, nuevamente
desnuda bajo la tormenta.

He tenido que correr
a cobijarme en árbol
por torcido que parezca.

El viento me cierra
los ojos con su fuerza,
y mis oídos no oyen
más que su silbido

Mi cuerpo solo sienten
la eterna lluvia helada.
Ya no sé si sigo siendo yo.



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Ojo
ME RECUERDAS

Te siento,
a tus ojos he llegado
mis recuerdos te borraron la sonrisa,
tu mente viaja a otros tiempos.

Lo sé,
tu mirada se perdió en el infinito
y recuerdas la noche más oscura,
aquella que llené con mi presencia.

Y ahora,
mientras percibes el aroma de mi pelo,
te preguntas el destino de mis sueños,
esos que, algún día, te buscaron.


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Ojo
TE BUSCO

Te busco,
poeta olvidado,
por lugares sagrados.

Te busco,
poeta herido,
por lugares perdidos.

Te busco,
poeta cansado
(Oh, cuanto he llorado).

Te busco
y te sigo buscando
(Por siempre vagando).

Te busco
y te busco de nuevo
(No encuentro consuelo).

Te busco
y no tienen descanso
mis pies ni mi llanto.



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Ojo
LA PRIMERA MAÑANA

Tu pelo me despertó en la madrugada,
y besó tus párpados cerrados.

Abrí la ventana simplemente
para ver salir el sol sobre tu espalda.

Con un roce, tus labios sonrieron,
arráncandome un delator suspiro.

-¿En que piensas mujer enamorada?-
-En que solo hoy realmente ha amanecido-


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Ojo


ARBOL AZUL

Arbol Azul

Estaba exaltado, sus ojos y su respiración destilaban tal emoción que sentí miedo. Si no fuera por su sonrisa habría salido corriendo.

- Te tengo una sorpresa - Me dijo, sin esperar a que entrara.

- Ven al patio...He realizado un sueño - Sus últimas palabras me sonaron a sentencia.

Imaginé un portal que conducía a su mundo de magos y guerreros.

Pensé en un dragón rojo durmiendo sobre su tesoro.

La realización de cualquiera de sus sueños me resultaba demasiado irreal.
Jamás esperé ver lo que había en ese jardín, en el que cultivaba con obsesivo esmero solo flores azules.

Había un Abedul pequeño pintado de azul.

-¿Lo ves?¿Te gusta?- Interrogó impaciente.

- Es azul, azul como en mis sueños, como ojos de princesa triste, como mar en calma- Recitó.

Un mareo me obligó a entrar a la casa, la que empezaba a inundarse con el olor del óleo aun fresco.

Me dirigí a la salida, sin mirar atrás.

- Un árbol azul, como los cielos de otras tierras, como tus versos...-

-Sí- Alcancé a decirle antes de cerrar la puerta.

-Es tan azul como lo pintaste-

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Ojo


UN HOMBRE.

Un hombre

Un hombre, un hombre cualquiera. ¿Su edad?, no importa, mas bien indeterminada. Nada en él me llamó a simple vista. Sus ojos, abiertos o cerrados, no entregaban, solo recogían un poco de lo que le rodeaba.

Habría pasado delante del sin mirar atrás y no habría dejado en mi ni un solo esbozo de recuerdo. Pero sucedió, como un llamado esperado desde lejos.

- Disculpe ¿Me puede decir la hora?-

Quedé inmóvil, he llegado a pensar que todo en mi se detuvo en un momento. Su voz era cálida y profunda, estrépitos de leños encendidos, torrentes de agua en las cavernas.

-¿Perdón?- Susurré en un escalofrío.

- La hora ¿Tiene reloj?-

Titubeé nuevamente antes de deslizar mi mano para levantar el puño izquierdo de la blusa.

- Sieteeeee, siete veinte, no, no, son las siete diez -

Maldita manía de usar el reloj diez minutos adelantado, me hace quedar como una tonta y nunca me dejará robarle al tiempo esos minutos.

- Gracias - Resonó nuevamente y se alejó regalándome una sonrisa, para perderse como una figura más en la anónima multitud.

Estuve parada un momento tratando de entender lo sucedido, hasta que recordé que hacía yo en esa calle. Estaba a unas cuadras del lugar donde me esperaba mi marido. Me fui despacio, conté los pasos hasta llegar donde él se encontraba. Lo saludé como siempre. Sus preguntas, las respondí mecánicamente, con monosílabos. Luego hubo silencio, pero en mi mente no había descanso.

Y al detenernos en una esquina pregunté, casi como un pensamiento en voz alta.

-¿ Se podrá amar a alguien por el sonido de su voz?-

Me miró extrañado, con el aire irónico que le dan sus cejas arqueadas.

- No, creo que no,....que extraña tu pregunta, me gusta tu voz, pero....Crucemos rápido que estamos atrasados ¿Que hora será ya?

- Son las siete diez - dije, mientras miraba inútilmente a la multitud anónima tratando de ver en ella a las personas.

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Ojo


EL LOCO.

El loco.

El no tiene edad, el mundo que le rodea no es el que conocemos o creemos conocer, es más simple. Todo es blanco o negro, sin matices, sin ambigüedades. Nadie sabe de donde viene y él parece no querer recordarlo. Lo veo siempre caminando, conversando con sus ángeles e insultando a sus demonios. Se ríe en la cara de los necios y sabe reconocer una alma triste. Le dicen "loco", pero ¿Quién lo sabe?. él entre nosotros me parece un ser divino. Se viste andrajoso y con su bastón aleja a las palomas que invaden su territorio. ¿Qué pensará? Muchas veces he tenido el deseo de acercarme y preguntarle ¿Quién soy yo? Tal vez, en su mundo, esta pregunta no sea trivial.

-¿Quién eres tu?- Me atrevo a preguntarle

- Nadie, no existo más que en tu mente-

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Ojo


LA SERPIENTE.

La serpiente.

Salgo de mi madriguera. He cambiado, abandoné mi vieja piel y nuevos colores se asoman brillantes. Me deslizo. Todo lo percibo, tibio y húmedo. Hay olores en el ambiente. Los saboreo, los respiro. Me inundan sin colmarme.

La lentitud con la que me arrastro contrasta con la rapidez con la que se alejan de mi aves, roedores y otras alimañas. Pobres,...le temen a mis ojos, pero se encantan con ellos, no pueden evitarlos. Lo que ellos no saben es que los atrapo con un lazo invisible. Un hilo plateado tejido de luna. Enrollo su órbita y me anclo en sus pupilas, para luego en un acercamiento rápido con un solo movimiento seco engullirlos, completos, para sentirlos vivos dentro, luchando, hasta el dulce momento en el que su cuerpo se rinde antes que su voluntad.

Mi veneno paraliza completamente el cuerpo de mi víctima, pero no sus sentidos, lo sé por que sus ojos suplicantes me lo dicen. Como esas pesadillas en las que huyes sin avanzar, pero para ellos es la vida misma,...la muerte misma.

Alimento, ...nunca falta, como aquel polluelo que con tanta angustia llama a su madre. Pobres.....No pueden evitar mis ojos.

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Ojo


LA LLEGADA DE OTRO OTOÑO.

La llegada de otro Otoño

"Todo tiene su razón de ser", dicen los sabios, y en eso pensaba ella, mientras miraba, desde la ventana de su pieza, el verano más largo jamás recordado.

- El Otoño ha muerto - Pensó en voz alta - Si las hojas no caen y los arboles no se desnudan, no saldrán brotes nuevos que florezcan en Primavera y den frutos en Verano -

Decidió salir a caminar, a buscar milagros, a recordar esos Otoños tibios en colores y aromas,...como silbaba el viento a su alrededor, el que me mezclaba con esa música lejana, la canción que oía siempre en esa época,...que solo ella oía. Los amarillos, rojos y cafés de sus ensueños contrastaban con el verde sin brillo, añejo y artificial que lo cubría todo. El paisaje la hacia sentirse incómoda.

Caminaba por el seco camino, rumbo al río, el que, al bajar, se dividía formando numerosas islas cubiertas por árboles.

- Buscaré el Otoño, debe haber algún árbol que esté perdiendo sus hojas -

Se quitó los zapatos y se sumergió en el río. Se sintió parte de las turbias aguas, como si pudiera respirar en ellas.

Al salir del agua, su vestido, una vez blanco, estaba completamente manchado, café y cobrizo, por el barro del río y la arcilla de la orilla. Subió la vista y vio, por primera vez, el paisaje en toda su magnificencia. Los arboles eran los más altos que se pudiera imaginar, sin límites. Caminó por la húmeda turba para acercarse a esos verdes gigantes, mientras disfrutaba con singular placer el crujido de las ramas a sus pies. Fue cuando el esperado milagro llegó. Una hoja cayó suavemente frente a sus pies. Se apresuró a cogerla, para poder sentirla, para olerla. Maravillada por el hallazgo de su tesoro, no notó como, a medida que se acercaba a los arboles, estos empezaban a mecerse con un viento suave, que hacía que empezaran a desvestirse rodeándola por una lluvia de hojas. Lo que si notó fue que al tocar la hoja, esta se marchitaba. Dibujó una luna y una estrella, las que se marcaban pardas sobre la hoja verde. Miró a su alrededor en ese instante y comprendió, nuevamente todo tenia su razón de ser, se acercó a un grueso tronco, lo abrazó fuerte y observó como sus hojas se tornaban amarillas y anaranjadas.

Y corrió, bailó de árbol en árbol, abrazándolos, trayéndoles el otoño, cantándoles la antigua canción que siempre oía en esa época, que solo ella oía, la canción de la llegada del Otoño.

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Ojo


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