Juan Blanco
Juan Blanco
No siempre ocurre lo que soñamos...


AÑO 1.957

La tormenta iba de mal en peor, desde el año 57 no vio una como esta, el viento arreciaba con toda su violencia, las olas golpeaban el casco de la embarcación con furia y sus fuerzas comenzaban a flaquear, demasiado frío, las manos no le respondían al tratar de amarrar bien los cabos o maniobrar con el timón.

Se encontraba lejos de la costa, en plena noche, solo, el barco parecía de papel, llevaba seis horas luchando contra la tempestad, encarando el barco para cortar las olas y que no le dieran de lado haciéndole volcar.

Mientras se esforzaba en su lucha no podía dejar de pensar en su mujer y sus hijos, cuanto más pensaba, más solo se sentía pero más fuerzas le entraban y le ayudaban a mantener su lucha.

Una desgraciada ola le arrancó de cubierta, el golpe fue tan fuerte que arrancó el arnés que lo mantenía sujeto, le pasó la vida en un instante, ya no sentía frío ni cansancio, en su último esfuerzo notó su última lágrima, vio como se alejaba de la superficie, boca arriba, sumergiéndose sin nada que lo detuviera, esa quietud tan diferente al bramar de la tormenta, el silencio, la oscuridad, todo le parecía agradable y placentero.

En un instante por su cabeza pasó una luz, como un destello que lo hizo reaccionar, no podía rendirse. Abandonaba demasiadas ilusiones, su mujer, su hijo, intentó reaccionar. ¡Dios Mío! seguía cayendo sin poder hacer nada, ya no notaba ninguna sensación placentera, todo se convirtió en angustia. ¡Dios Mío! su cabeza le iba a explotar por el esfuerzo de intentar mover un solo músculo. seguía cayendo, le resultaba extraño el no respirar, solo su corazón lloraba pensando en su familia.

Su cuerpo caía suavemente, al tocar fondo intentó por última vez moverse y eso lo hizo despertar, fuera arreciaba el viento, salió a cubierta y en un instante, por los indicios, se le hizo presente una tormenta que soportó en el año 57...



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El Islote Surrealista

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