
En la esquina del bar, en la mesa que acostumbraba, solitario, como si estuviera ausente, fumando un cigarrillo y con su taza de café caliente, se encuentra Vicent, su mirada fija en la vieja casa que queda frente al bar de Manolo.
Algunos lo temían, a otros les era indiferente, pero nadie pensaba, que sucedía en su mente... Vicent el Solitario, solo recordaba, lo que un día le dio la felicidad que él solo vivía, por mirar aquel rostro que aunque no conocía, sabía que se amaban locamente.
Su recuerdo lo apartaba de todas las personas y no escuchó aquellos pasos que se dirigían entre la gente a su mesa, y que decían:
!!Hola Vicent...¡¡
Al tocar ella su hombro, lo hizo despertar, la sonrisa de aquel rostro y aquella belleza especial, lo hizo titubear, nuevamente ella le preguntó:
¿Es usted Vicent el solitario, el que conoce de poesía, arte, música y toca el piano... ?
Los ojos impactantes de tan bella mujer hacían que Vincent titubeara una y otra vez, respondió:
¡¡Sí, qué se le ofrece... !!
Su voz tan fuerte como él, hizo que Elizabet se asustara, todos en el bar estaban atentos, sobre todo Manolo que el bochinche le fascinaba... Al ver Vicent que ella se asustó, le dijo:
¡Discúlpeme. !
Vicent sonrió las miradas que todos los presentes se cruzaban.
Vicent el Solitario, la invitó a sentarse y tomar un café. El asombro en el bar era algo grande, el solitario que no permitía que nadie se le acercara ni para saludarlo, invitaba a una desconocida a acompañarlo, Manolo con su larga lengua llamó a Inés, la vieja más bochinchosa de toda Valencia que al que no tenía un dedo le ponía seis y en un abrir y cerrar todo Valencia conocía lo sucedido en el bar de Manolo.
Todos se preguntaban si era de Valencia o no, aquella extraña los inquietaba, pero Vicent el Solitario se decía que hermosa es su dulzura y que encanto de mujer, mientras ella tiernamente le hablaba de cosas que él ni entendía, solo miraba y sentía que el aire le faltaba ante aquella mujer y su corazón se aceleraba cada vez más... En medio de aquellas emociones, con miedo de traicionar a su amor, su mirada la dirigía a aquella vieja casa una y otra vez, de pronto se olvidó de la bella mujer y recordó el día que ella se asomó y le dio una flor, para él fue la prueba de amor y aun tenía el papelito que con ella le llegó, decía:
... NO ME OLVIDES POR FAVOR,
QUE SI LO HACES MORIRE DE AMOR...
Y jamas Vicent el Solitario la había traicionado, su corazón se lo llevó su
amor... La bella mujer que lo miraba, dijo:
¿Que buscas Vicent en esa ventana, a la niña que siempre te miraba... ?
Para él fue una ofensa y le gritó:
¡¡Calla mujer y no hables cosas que no sabeis... !!
Y ella sonrío fuertemente...
¡¡Sí!!, buscas a esa niña que una flor te regaló...
Vicent le dijo:
¿Como lo sabes extraña mujer... Que espero a la niña que de esa ventana no bajó ni una vez?.
Ella, respondió:
No podía bajar Vicent pues debía cuidar a mi padre que agonizaba, por eso la ventana era mi luz y mi ser, de ella te miraba, y siempre te espere...
Vicent no podía hablar, aquella mujer extraña era la niña de su ventana, y ella seguía hablando...
Vicent, ya no me iré, he regresado para siempre esta vez, te amo y lo sabes y aun más porque tu amor ha sido grande...
Las lágrimas rodaban de los ojos de Elizabet la niña de los sueños de Vicent el Solitario, era toda una mujer, Vicent gritó de alegría y paró la bulla que del bar de Manolo salía, abrazó a su niña y la besó en los labios... para Vicent ya todo tenia colores que eran una maravilla, su rostro resplandecía estaba alegre pues su corazón amor tenía.
Pero Manolo asombrado, la boca abierta tenía y sin darse cuenta una mosca se comía... Y claro, Manolo hizo que toda Valencia conociera el chisme...
Pero a Vicent, que ya no era solitario, la felicidad y el amor le alumbraban su vida...
Y COLORIN COLORADO ESTE CUENTO SE HA TERMINADO...