iXOL
Sol

Una historia que bien le puede pasar a cualquiera...


LA PÉRTIGA

Ultimamente Juana está subida en la cuerda floja, tan solo un ordenador colgado de la nada le mantiene comunicada con el mundo.

Una noche, como de costumbre, Juana se conectó a la red para recibir sus mensajes; entre ellos siempre había uno más esperado que los demás... Era una cita para más tarde, para entablar una charla con alguien mágico a la hora en que las cabezas descansan sobre las almohadas. Se había convertido en la pértiga en la que Juana encontraba el alimento mental y espiritual para seguir viviendo y manteniendo su equilibrio allá en lo alto.

Pero aquella noche Juana leyó estupefacta el tan esperado mensaje. Lo volvió a leer, letra a letra, no entendía nada... Las charlas se acababan de repente, la comunicación se diluía en el espacio de los tiempos. Sufrió un shock tan grande que perdió el equilibrio, le faltaba la pértiga... No tenía a donde agarrarse, el vacío se abría sus pies, la nada le esperaba, no sabía si gritar su angustia o callar para siempre, a lo mejor sus gemidos iban a rebotar en un muro que como un eco se los iba a devolver.

Había perdido su pértiga irremediablemente.

Nunca, jamás, había sentido nada parecido, el desequilibrio le hacía tambalear. Perlas de sudor y lágrimas bañaban su rostro. No podía pensar... solo sentir que todo se acababa a su pesar. La desesperación comenzó a hacer presa en Juana... Amaba la vida, los sentimientos, las miradas, los besos... ¡Tenía todavía tanto que dar ¡¡¡¡¡

Solamente su mago podía subir hasta en donde ella se encontraba y devolverle su pértiga, volver a equilibrarla... Pero se tenía que producir un milagro.

Pasaban las horas... Casi un día entero; el desasosiego iba en aumento, la nada se agrandaba, la distancia del suelo crecía y Juana, en un esfuerzo por sobrevivir volvió a conectar su ordenador.

El milagro se produjo, el mago con su poderosa imaginación había conseguido llegar hasta ella, transmitirle su apoyo, sujetarla con sus brazos, poner la pértiga en sus manos y devolverle la vida.

Déjanos tu opinión...

Ver Náufragos...

El Islote Surrealista