Rono Jonu
Rono Jonu

Dichosa ventana...


LA VENTANA MISTERIOSA

Aquel día me fui de casa pensativo, me aturdia la sensación que sentía, el cielo nublado, cosa rara por la época que nos encontrabamos, caminando observé que las hojas de los arboles caían más despacio de lo habitual, su descenso era lento, como no queriendo llegar al suelo, las hojas una vez tocaban suelo se quedaban pegadas como plomo, me detuve frente al bar en que habitualmente tomaba el matutino café, la puerta había cambiado era más estrecha, un pensamiento inquietante cruzó mi cabeza por un instante, todo seguía siendo igual de familiar que siempre pero algo diferente flotaba en el ambiente.

Entré en el bar, allí a la izquierda, como siempre, Joturen fumando su inmensa pipa, observando el humo que se multiplicaba al cruzar por los escasos rayos de sol, el espejo de detrás de la barra, inclinado y mostrando toda la escena, Osmorus que pedía un café con leche para llevarlo a su mujer que atendía una tienda de venta de hortalizas, y yo con la misma cara de siempre, me senté como todas las mañanas en mi mesa junto a la ventana, más bien parecía que estuviera tomando sitio en un balcón a la espera de algún espectáculo.

Testarón, el dueño, ya no me preguntaba que iba a tomar, cuando me veía entrar comenzaba a prepararme el café de forma pausada y lenta, y exactamente tres minutos después lo tenía a mi disposición en la mesa... Ni nos saludábamos.

Estar en el bar en esa hora era como entrar en otra época, el silencio era tal que nadie osaba hablar, solo cruzábamos miradas, que como una pelota rebotaban de lugar en lugar hasta centrarse en la calle con algún paseante que pasaba ignorante a la escena.

Entró en escena el primer paseante de la mañana y al contrario de todos los días, al llegar junto a mi ventana se giró y me observo, desvíe la mirada... Algo nuevo estaba pasando, cada paseante al llegar a mi ventana se giraba y me miraba, noté que al mismo tiempo que me miraban estiraban su espalda como hinchando el pecho y acto seguido recorrian con su vista toda mi persona, me hacia el distraído, el café no se terminaba, parecía que alguna mano misteriosa llenara la taza cada vez que trataba de acabarlo de un trago, Testarón ignorante de la escena seguía leyendo el periódico, yo me sentía incapaz de romper el hechizo, comenzaba a ponerme nervioso y ellos seguían pasando y mirándome, trataba de comprender el cambio pero cuanto más lo pensaba más me desconcertaba, seguían pasando y me miraban sin ningún pudor, comenzaba a molestarme, era como si rompieran mi intimidad ¿que les pasaba?, al final me cansé y al siguiente paseante, en cuanto me miró, con señas le mostré mi disgusto a través del cristal, pero no quiso enterarse, por fin logré terminar el maldito café y como pude salí del bar, al pasar frente a mi ventana comprendí el misterio, Testarón había cambiado el cristal de mi ventana por uno que desde fuera del bar se veía como espejo.

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